Wednesday, July 10, 2013

The miniskirt, Mary Quant, Twiggy and the Swinging London

Los años sesenta ha sido una de las décadas del siglo XX que más cambios y revoluciones nos ha traído. La lucha por la igualdad, el asesinato de Kennedy, los Beatles, la Guerra de Vietnam… Todos son hechos que marcaron una época y que culminaron en el movimiento contracultural hippie que a finales de los sesenta dio inicio a un nuevo periodo.
Sixties has been one of the decades of XX century that more changes and revolutions brought us. The struggle for equality, the Kennedy assassination, the Beatles, the Vietnam War... All these events marked an era and culminating in the hippie counterculture movement in the late sixties began a new period.
Twiggy in a studio image in 1968.
En esta década surge una nueva generación de jóvenes que no ha vivido las penurias de la guerra y que lucha por diferenciarse de sus predecesores a los que acusan de los desastres de años anteriores.
Precisamente es ese sentimiento de rechazo a todo lo anterior lo que se encuentra detrás de la nueva estética porque, como siempre, los grandes giros en la moda esconden detrás importantes revoluciones sociales.
In this decade, a new generation of young people who have not lived the hardships of war and that fights for differentiate themselves from their predecessors whom they accuse of disasters in previous years.
It is precisely this sense of rejection to all the above what is behind the new aesthetic because, as always, great fashion twists hide behind important social revolutions.
En aquellos años Londres era uno de los epicentros culturales del mundo. El periodo de efervescencia que vivió la ciudad se conocería como Swinging London, una época de optimismo desmedido tras la austeridad de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.
At that time London was one of the world's cultural epicenters. The period of effervescence experienced by the city was known as the Swinging London, a time of excessive optimism after the austerity of the years following World War II.
Iconic image of Veruschka photographed by Avedon in 1967.
Es precisamente en Londres donde una joven Mary Quant abre una tienda en la que empezó a vender creaciones de otros modistos para ofrecer más tarde sus propios diseños. Desde su local en King’s Road la visionaria inglesa y su moda rápida adaptada a los gustos de los más jóvenes fueron algunas de las causas que hicieron tambalearse a las arcaicas casas de costura.
It is in London where a young Mary Quant opened a shop that started selling creations of other designers to offer their own designs later. From their location in King's Road the English visionary and her fast fashion adapted to the tastes of the younger ones were some of the causes that have shaken the archaic fashion houses.
Mary Quant working in his studio in London in 1967.
Pero dejemos a un lado la lucha entre costura y prêt-à-porter y centrémonos en la creación más célebre de Mary Quant: la minifalda.
La escueta prenda de ropa nació con afán de revolucionar al mundo sí, pero contrariamente a lo que se piensa su aparición (al menos al principio) no tuvo absolutamente nada que ver con la sexualidad. La minifalda nacía como un elemento más de rechazo. Los jóvenes rechazan la generación de sus progenitores y se aferran a su infancia. Se niegan a crecer y a convertirse en lo que tanto detestan: en sus padres.
But leave aside the struggle between couture and ready-to-wear and focus on the most famous creation of Mary Quant: the miniskirt.
The short piece of clothing was born with a desire to revolutionize the world itself, but contrary to what we think of its appearance (at least initially) had absolutely nothing to do with sexuality. The miniskirt was born as an element of rejection. The youth reject their parents' generation and cling to his childhood. They refuse to grow up and become who hate so much: their parents.
Frente a los suntuosos vestidos de vuelo, a los talles ceñidos y a las faldas con metros y metros de crinolina, la nueva generación apuesta por faldas cortas, medias y leotardos de colores y merceditas con pulsera que recrean un look naïf que nada tiene que ver con las connotaciones sexuales que después se le atribuyeron.
Against the sumptuous dresses, tight skirts with yards and yards of crinoline, the new generation committed to short skirts and tights and Mary Janes with colorful bracelet that recreate a look naïf that has nothing to do with sexual connotations then attributed.
Twiggy on her arrival to the United States in 1967.
Mary Quant (que se disputa el honor con Courrèges) fue la creadora del look, y éste se vio perfectamente reflejado en Twiggy, la modelo del momento que encarnaba a la perfección todos los valores de la nueva generación. De estética aniñada (al fin y al cabo comenzó su carrera con sólo 17 años), piernas largas y pose desgarbada, se convirtió en una de las primeras modelos conocidas por el gran público. La joven Twiggy, que vivía al norte de Londres con sus padres, cobraba 180 dólares al día. Y esa suma, en 1966, la hacía una de las modelos mejor pagadas de la historia. Llegó a ser un verdadero icono y cuando viajó por primera vez a Estados Unidos se la recibió como si de una estrella del pop se tratase. Ella se convirtió en una celebridad y la minifalda en un icono que no ha vuelto a desaparecer de nuestros armarios.
Mary Quant (that disputes the honor with Courrèges) was the creator of the look, and it was perfectly reflected in Twiggy, the model of the moment that embodied to perfection all the values ​​of the new generation. Girlish aesthetic (she began his career being just 17 years old), long legs and lanky pose, became one of the first models known to the public. The young Twiggy, who lived in north London with his parents, charged $180 a day. And that sum, in 1966, made ​​her one of the highest paid models in history. She became an icon and when she first traveled to the United States was received like a pop star. She became a celebrity and miniskirt became an icon that has not come back away from our closets.
From left to right, miniskirt in the catwalk of Tom Ford for Gucci in 2003, one of the creations of Karl Lagerfeld for Chanel, Helena Christensen catwalk for Versace in 1993, and a miniskirt Alaïa bicolor his collection of 1991.